lunes, 31 de mayo de 2010

CINCO DÍAS LLOVIENDO COMO SI ESTUVIESEN ESCURRIENDO EL CIELO




Ya ha comenzado la temporada de tormentas en Centroamérica. El mal llamado "invierno" (acá sigue haciendo un calor del demonio, solo que ahora es húmedo) empieza a dar sus primeros coletazos y se hace notar. Les escribo rápidamente y en un huequito que he logrado sacar de entre estos apretados días simplemente para informar de que la tormenta Ágatha de la que hablan los medios de comunicación no ha llegado, afortunadamente, hasta esta costa de Honduras. Así que, a pesar de que lleva lloviendo cinco días seguidos sin parar y que la Rivera Hernández es un charco de varios kilómetros, estoy bien y entero.

Acá la naturaleza no juega.

En breve, actualizo mi blog con más noticias y vivencias de mis últimos días (que últimamente tengo esto muy "dejao") y respondo los correos que tengo pendientes. Espero me entiendan.

La foto que ilustra el texto es de cuando empezó a chispear enfrente de mi casa.

Un abrazo desde estas húmedas, apabullantes y mágicas tierras,
el impermeable e imprevisible Miguel Ángel


P.D.: Al menos aquí no hay israelíes que disparen a cooperantes... (Qué jodida vergüenza...)

viernes, 21 de mayo de 2010

NO TENGO MIEDO


A pesar de toda la violencia que me rodea, a pesar de tanta miseria con nombre y apellidos y tanta injusticia, a pesar del hambre y los pies descalzos, a pesar de los disparos que ya cansan y los gritos en la noche, a pesar de la enfermedad, de la debilidad, de lo frágil, a pesar de tanto absurdo y tanta muerte...

...a pesar de todo esto...

...sigue habiendo motivos en esta Rivera Hernández para creer. Motivos para seguir luchando. Sin cansarse. Sin detenerse. Sin dejar lugar al desaliento. Sin miedo.

Os dejo aquí un montaje con las fotos que no pude colgar en el anterior vídeo. Encontraréis imágenes de Semana Santa, del campamento para adolescentes aquel que preparamos, de la Semana de la Cultura en Paso a Paso (donde al fin pude recitar), de la excursión que hicimos con las mujeres de Plan 20 y sus hijos al río Armenta y de una reunión con las familias de cien niños víctimas de la pobreza extrema para los que estamos buscando padrinos en España (¿alguien se anima?). Desde aquí doy las gracias al autor de la canción que acompaña a las fotos, ya que se la he "robado" sin pedirle permiso. Por el robo y por la canción en sí.

También incluyo a partir de ahora en esta bitácora, para quien le pueda interesar, el enlace a RadioProgreso, la única radio hondureña que cuenta la verdad acerca de lo que pasa por aquí desde el golpe de Estado. Esta radio, fundada en su día por los jesuitas y coordinada aún hoy por ellos, ha sido rebautizada por el pueblo como la radio de la Resistencia. Se puede oír on line.

Sin más, deseando que estéis todos bien y estéis siendo muy felices, lanzo esta nueva carta al mar con la esperanza de que llegue hasta vuestras costas.

Os quiere,
este poeta metido a escritor de noticias metido a Robin Hood de barrio.

jueves, 13 de mayo de 2010

lunes, 3 de mayo de 2010

MI HÉROE


Mi héroe es libre.

Mi héroe es libre
y recorre el mundo y revienta
kilómetros
y vuela veloz sobre
tormentas del desierto.
Nada le detiene.
Nada le asusta.

Mi héroe, de hecho,
sobrevivió una vez a las
arenas revueltas
del Destino
cuando una tormenta imprevista
quiso sesgar sus días.
No se hizo heridas.

Mi héroe tiene callos en las manos
y espaldas endurecidas al sol
por trabajar y matar dragones,
por conquistar reinos perdidos
y enfrentarse a sus hordas él solo.

Mi héroe cuida de los suyos
y les protege,
muestra las sendas de la noche
a través de mapas sin fronteras,
apura amaneceres entre
cristales
y ríe.

Mi héroe, el día en que me volví
loco,
me siguió hasta el fin del mundo
cuando sólo contaba
con mis dos piernas
y un puñado de utopías en las alforjas.

Mi héroe lleva mis mismas
marcas en la piel.

Mi héroe bebe whisky.

Mi héroe se llama como quiere
porque no tiene nombre,
porque tiene todos los nombres
y es vikingo en Navidad
y Cienfuegos en noviembre
y Fulana en los sesenta.

Mi héroe,
cuando la vida le dio una bofetada (otra),
en vez de hundirse entre tinieblas
y nubes negras,
se la devolvió y
se hizo más fuerte.
Y corrió, corrió, corrió,
atravesó montes y colinas,
cruzó montañas,
dejó su piel en ramas y malezas,
probó el hielo, sudó fuego,
se enfrentó a sus monstruos de
sombrías dentelladas
y les venció.

Mi héroe es un santo que blasfema,
que cuida del Mensaje, de mi lucha,
con más coherencia
que tanta corte vaticana
(aunque lo re-niegue).
Mi héroe se ríe de los poderosos
y de sus intrigas.
Mi héroe habla mal para decir bien las cosas.
Bien claras.

Mi héroe mira y abre puertas,
canta y rompe muros,
lucha y cambia el mundo.

Mi héroe hoy cumple años
y yo estoy muy lejos (demasiado) para abrazarlo.

-----------------------------------------------------------------------

A mi héroe, sin saberlo, Bruce Springsteen le escribió esto:

"Well they built the Titanic to be one of a kind, but many ships have ruled the seas
They built the Eiffel Tower to stand alone, but they could build another if they please
Taj Mahal, the pyramids of Egypt, are unique I suppose
But when they built you, brother, they broke the mold

Now the world is filled with many wonders under the passing sun
And sometimes something comes along and you know it's for sure the only one
The Mona Lisa, the David, the Sixtine Chapel, Jesus, Mary, and Joe
And when they built you, brother, they broke the mold"

miércoles, 28 de abril de 2010

UN REPASO A MI DIARIO (PARTE I y II)



Esta vez la carta llega bajo el formato de videoblog. Por algún oscuro motivo,
en la pantalla se corta parte del vídeo, pero en Youtube se ven enteros. ¡Que los disfruten! ¡Besos mil!

lunes, 19 de abril de 2010

INQUIETANTE... (ACTUALIZACIÓN DE "TENGO UNA MALA NOTICIA...")


Buenas noches y bienvenidos a la Nave del Misterio. Queridos amigos, tengo que contarles algo... misterioso, fuera de lo normal, escabroso, un enigma por resolver, algo... inquietante...

Todos recordarán la trágica muerte de Coco, el cocodrilo, el compañero de aventuras del autor de esta bitácora, esa criatura molesta pero a la vez... cómo decirlo... inquietantemente entrañable. Su trágica muerte, sin lugar a dudas, marcó un antes y un después en el desarrollo, no sólo de la aventura hondureña, sino del curso de estas cartas desde el otro lado del mundo. Aún resuenan en los oídos de muchos las duras palabras con las que el autor se refería al triste final de un reptil sin mayor culpa. Cráneos machacados, sangre manando de la cabeza, tripas abiertas, vísceras, martillazos... todo un museo del horror que reflejaba una realidad que, como siempre, era mucho más cruda que la narrada. Un animal despellejado y mutilado a causa de un absurdo, de algo inexplicable, de un impulso... cuando menos... inquietante... El profesor Cabrera nos decía que probablemente fuese a causa del cerebro reptiliano del agresor, ese cerebro primitivo que todos guardamos y que protege nuestros instintos más primarios...

Pues bien, recientemente un equipo de este programa ha sido testigo de un suceso sorprendente, insólito, fuera de lo normal, extravagante, inquietante... Un suceso que responde a los mismos patrones que ya encontráramos en otros puntos de la geografía del misterio como pueden ser Ochate o Belchite. Sorprendentemente, prepárense, a pesar de la muerte del cocodrilo este sigue haciendo los mismos ruidos por encima del tejado de la casa del autor de estas cartas. Francamente... inquietante... Parece como si su cuerpo verde y pesado siguiese arrastrándose a través de las planchas en un vagar eterno hacia ninguna parte.

¿Será tal vez el espíritu del cocodrilo, que se resiste a abandonar la casa? ¿O tal vez son un ejemplo más de psicofonías, esas grabaciones que parecen llegar desde el más allá en lugares donde ha acontecido una muerte trágica y violenta? Sea como sea, parece que el espíritu de Coco, el cocodrilo, el protagonista de los desvelos de muchos, intenta decirnos algo...

En el próximo programa intentaremos resolver este misterio que trae de cabeza a los habitantes de una casa que ya dan por embrujada, una familia en busca de reposo. Tal vez, como el espíritu de Coco...

(N. del A.: Entre el Relec y determinados medicamentos creo que estoy empezando a delirar de manera común...)

viernes, 16 de abril de 2010

TENGO UNA MALA NOTICIA...


Amigos, amigas, estoy desolado. No sé cómo deciros esto... No quiero andarme con rodeos, así que creo que voy a tirar de los clásicos:

"Españoles... /hipido/... el Cocodrilo... /hipido//sollozo/... ha muerto"

Así, como os lo cuento, del tirón. Y lo peor es que yo, hasta cierto punto (y sólo hasta cierto punto) soy el responsable. Paso a narraros, haciendo de tripas corazón, el relato de los hechos.

Todo sucedió la tarde-noche del pasado martes. Yo me disponía a salir a hacer algo de deporte (probablemente a estas alturas del relato Carmen ya estará diciendo que mi historia hace aguas por todos lados) cuando observé que el vigilante nocturno estaba subido a una suerte de montículo de arena pegado a la guardería colindante a mi casa.

-¡Buenas noches! ¿Qué hace por ahí escalando, Don Hugo?
-¡Venga, venga, que tengo localizado al garrobo que le molesta!
-¡El cocodrilo! ¡Está ahí el cocodrilo! Quiero verlo...
-Lo vamos a cazar.
-No, hombre, si con verlo me vale.
-¿Ha probado usted la carne de garrobo?
-Pues no, la verdad es que no. ¿A qué sabe?
-Es más o menos como el pollo. Se guisa y se lo puede comer hasta en un sandwich.
-(Aggggggg... /léase como si fuese Homer babeando/... sandwich de pollo....)

En esto Don Hugo mueve unos tablones tirados por el suelo y el cocodrilo sale disparado de entre todos ellos en dirección a mi casa. Cuando pasa al lado del vigilante, este se saca váyase usted a saber de dónde un martillo (sí, señores, un jodido martillo) y, con una habilidad infinita, le machaca el cráneo (creo que puedo oír a Harry riéndose desde aquí).

-¡¡¡Pero qué hace!!!
-Cazarlo.
-¡¡¡Y por qué!!!
-Pues porque le molestaba a usted.
-P..pe..pero yo pensé que lo iba a agarrar... para que yo lo viera y eso...
-Baaaaahh... Déjese hombé... Este ya no le va a molestar más. Ya va a poder dormir tranquilo.

Ahí, frente a mí, el cuerpo inerte de mí cocodrilo sangrando por la cabeza. No es la primera vez que siento lo que estoy sintiendo cuando me separan forzosamente de un animal verde y molesto que en un principio se cuela en mi vida sin pedir permiso. El cuerpo de mi último compañero de piso, yace en el suelo. De pronto, puedo ver como, con una gallardía digna de un héroe clásico, levanta su cabeza, aún manando sangre, y nos mira con actitud amenazante. "¡Ese es mi Coco! ¡Vamos chico, puedes llegar hasta la casa!", grito en mi interior mientras, como último recurso, me decido a distraer con mi conversación al wachimán (hondureñismo derivado del inglés "watchmen" y no de algún vocablo maya, como en principio podría parecer). Busco las palabras adecuadas y le suelto:

-Pues... se ha quedado buena la tarde, ¿eh?
-Sí.

En esto el wachi se da la vuelta y le da tres martillazos más hasta destrozarle del todo la cabeza.

-Se creía que no le veía el ijueputa, he he he!
-Ya... je... qué bobo... el bicho... ¿eh?

Todo está perdido. Tras un último intento por salvar su vida, que le honra, el cocodrilo está definitivamente muerto.

-Bueno, me dejará que le saque una foto para enseñársela a mis amigos.
-¡Noooo! ¿Qué dice? ¡Una foto, no!
-Emm... y, exactamente, ¿por qué no?
-Pues por qué va a ser, ¡porque está prohibido cazar garrobos!
-¿Cómo? ¡¿Y por qué le ha matado?!
-Pues porque le molestaba a usted. Para que pueda dormir tranquilo. Es que estos animales están en peligro de extinción, ¿sabe?
-¿Quéééééééé?...¡¿En peligro de extinción?! Bueno, Don Hugo, gracias. Me voy a correr.

Tras mis tres horas corriendo y haciendo abdominales y flexiones (vale, tal vez aquí he exagerado un poquito el relato), vuelvo sudando hacia mi casa con la imagen del pobre cocodrilo aún en la cabeza. En la pila de fregar que hay a la puerta del dispensario de salud que está al otro lado de mi casa, frente a la guardería, el wachi se ufana en su labor bajo la tímida luz de una bombilla.

-¡Venga, Miguel Ángel, venga!
-¿Qué sucede, Don Hugo?
- ¡Mire, mire!
-¿El qué?
-¿Recuerde que le comenté lo gordo que estaba este garrobo?
-...Sí... (Ay, no...)
-¡Pues mire!

Mientras dice "¡Pues mire!" emocionado y risueño como un colegial, levanta, de las tripas abiertas y ya despellejadas de Coco, una hilera de lo que parecen pequeños huevos recubiertos por una membrana cilíndrica.

-¡Era garroba! ¡Tenía cincuenta y dos animalitos más dentro!
-Cincuenta y dos animalitos menos, Don Hugo.
-Mañana le voy a traer un poco cocinado. ¡Ya verá qué bueno!
-Muy bien, Don Hugo. Me voy a casa. Estoy cansado.

+ + +

El cocodrilo ha muerto. Larga vida al cocodrilo.
En este país sólo asesina por encargo el Gobierno... y, al parecer, yo.

Espero que comprendáis mi desolación. Es por esto que no os voy a contar hoy que estamos a 45 grados a la sombra desde hace dos semanas en San Pedro Sula, que el pasado fin de semana coordiné el primer campamento juvenil de la Rivera Hernández con casi cincuenta chavales, las historias que estoy preparando para celebrar por aquí el Día del Libro (con recitales de poesía incluidos) y algunos asuntos políticos algo preocupantes. Eso, en la próxima carta. Ahora, voy a llorar a Coco (la que resultó ser Coca)(...).

Un abrazo gigante desde este lado del mundo! Gracias una vez más por vuestros comentarios. Os quiero mucho!